viernes, octubre 22, 2021

Desde marzo del 2019, la Selección de futbol de Estados Unidos ha buscado la igualdad salarial. Algunas de las jugadoras que destacan en la lucha son: Carli Lloyd, Megan Rapione, Alex Morgan, entre otras. Algunos de los movimientos que han hecho para ganar terreno y ser escuchadas, y que tal vez no podremos olvidar, es por ejemplo: la vez que salieron a la cancha con las playeras puestas al revés para cubrir el  escudo de la Federación con las cuatro estrellas de sus campeonatos mundiales, previo al juego ante Japón en la She Believes Cup.

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Ese mismo año, la Selección, demando a la U.S. Soccer por discriminación institucionalizada de género, argumentando que la paga no ha sido equitativa en vigor de su acuerdo de negociación colectiva que se extiende hasta diciembre de 2021, a comparación de lo que recibe el equipo varonil en vigor de su acuerdo de negociación el cual expiró en diciembre de 2018. Además hay que destacar la gran polémica que se vivió, gracias a un comentario machista en donde la federación afirmó que “las mujeres son menos hábiles y tienen roles menos exigentes que sus homólogos masculinos”, afortunadamente tuvo repercusiones, en donde el presidente en ese momento Carlos Cordeiro tuvo que renunciar y pedir disculpas por el enojo de las marcas patrocinadoras de la Selección femenil de EEUU.

Este 2021 el juez federal de distrito R. Gary Klausner aprobó un acuerdo parcial entre las jugadoras de la Selección Nacional Femenil y la Federación de Futbol de Estados Unidos (USSF) por condiciones laborales desiguales, ya que pelean por igualdad salarial respecto al equipo varonil. En dicho acuerdo se exigen vuelos chárters, alojamiento en hoteles, selección de lugares y apoyo de personal profesional equitativo. Las futbolistas pidieron más de 66 millones de dólares en daños bajo la Ley de Igualdad de Pago y el Titulo VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964.

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En mayo del año pasado, el juez Klausner ya había desestimado el reclamo salarial dictaminando que las mujeres rechazaron una estructura de pago por juego similar a la del acuerdo de los hombres y aceptaron salarios base y beneficios más altos que los hombres, que no se clasificaron para la Copa del Mundo de 2018. En un comunicado Molly Levinson comentó lo siguiente “Por último, dar a estas atletas acceso a instalaciones, entrenamiento, atención y apoyo profesional es el siguiente paso necesario en el largo y arduo trabajo para hacer crecer el futbol femenino”. “Estamos comprometidas como siempre con nuestro trabajo para lograr la igualdad salarial que merecemos legalmente y nuestro enfoque está en el futuro y asegurar que dejemos el juego como un lugar mejor para las próximas generaciones de mujeres que jugarán para este equipo y nuestro país” finalizó.

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